ISTELive 26: apuntes desde Orlando sobre los marcos de alfabetización en IA
Una lectura, desde Perú, de lo que ISTE, la OCDE y Google presentaron sobre inteligencia artificial en educación
“Estamos en un momento en el que necesitamos transformar el aprendizaje.”
Richard Culatta, CEO de ISTE+ASCD, en la apertura de ISTELive 26 (28 de junio de 2026).
Asistí a ISTELive 26 gracias a una beca, otorgada por los organizadores a docentes de Latinoamérica, junto a Roberto Gutiérrez, mi socio en EdTech Latam (Esta beca solo cubre el acceso al evento, valga la aclaración). Fui con un objetivo puntual: entender cómo se está formalizando, a nivel internacional, la alfabetización en inteligencia artificial dentro de la educación básica, y contrastar esos marcos con lo que veo en los colegios y universidades de mi país, y la región, con los que trabajo. Este artículo recoge lo que más capturó mi atención durante esos cuatro días: dos marcos de referencia que probablemente definan buena parte de la política educativa en IA de los próximos años, y el conjunto de anuncios de Google, que conviene leer con cierto cuidado.
Dos marcos que intentan responder la misma pregunta
La pregunta de fondo en ISTE 2026 no era si la IA debía entrar al aula -creo que este ya es un tema resuelto: ingresará de manera formal e informal, queramos o no -, sino qué competencia específica debía desarrollar un estudiante para usarla con criterio. Encontré dos respuestas formales a esa pregunta, desarrolladas por caminos distintos y que conviene conocer en conjunto:
La primera es el Profile of an AI-Ready Graduate, de ISTE+ASCD, presentado por Richard Culatta. Organiza la competencia en seis roles: Learner, Researcher, Synthesizer, Problem Solver, Connector y Storyteller. No es una lista de herramientas ni de prompts; cada rol describe una capacidad humana —aprender, investigar, sintetizar, resolver problemas, conectar, narrar— que la IA puede potenciar, pero no sustituir. Es, hasta donde he revisado, uno de los pocos marcos recientes que evita reducir la alfabetización en IA a competencia técnica.
La segunda es el AILit Framework, desarrollado conjuntamente por la Comisión Europea y la OCDE, con apoyo de CodeAI (anteriormente Code.org). Su versión final se presentó el 18 de junio en Bruselas, apenas diez días antes de ISTE, y organiza la competencia en cuatro dominios: Engage with AI, Create with AI, Manage AI y Shape AI. A diferencia del marco de ISTE, este está pensado explícitamente para alimentar un instrumento de medición internacional: contribuirá al dominio innovador de PISA 2029 sobre alfabetización mediática y en IA, lo que le da un peso comparativo distinto —y una obligación de rigor distinta— frente al marco estadounidense.
Ninguno de los dos frameworks nombra explícitamente a América Latina como contexto de referencia, algo que noté al revisar ambos documentos con cierto detalle. Por eso me interesó especialmente conocer a Veronica Ellis, Senior Content Development and Research Manager en Code.org, quien trabaja en el desarrollo del AILit Framework y actualmente conduce un piloto del currículo Digi-Wise en colegios públicos peruanos. Es, hasta ahora, el ejemplo más concreto que encontré en ISTE de uno de estos marcos aterrizando en un sistema educativo latinoamericano. Ya confirmamos su participación como invitada en Después de Clase, y ese episodio será la continuación natural de este artículo.
Lo que anunció Google, con matices
Google concentró buena parte de las novedades técnicas del evento, y conviene describirlas antes de evaluarlas. Entre los anuncios principales: una aplicación de Classroom integrada en Gemini que usa el contexto real de la clase para ayudar a los docentes con tareas administrativas; study notebooks en Gemini, un espacio que genera lecciones y evaluaciones adaptativas a partir del material de cada curso; Guided Learning, que —según Google— guía al estudiante hacia la respuesta en lugar de dársela directamente; y Focus Mode, una función que permite a los docentes restringir la pantalla del estudiante al modo guiado durante la clase.
El anuncio de mayor alcance fue la capacitación gratuita en Gemini y NotebookLM para los seis millones de docentes de educación básica y superior de Estados Unidos, resultado de una alianza de tres años entre Google e ISTE+ASCD; que espero se replique pronto en nuestra región. Google también destinó fondos a aiEDU para apoyar estrategias de preparación en IA en distritos Título I (los de mayor necesidad económica en el sistema estadounidense), y financia a ISTE+ASCD para estudiar el uso de IA en evaluaciones estudiantiles.
Un dato que sí conecta en alguna medida con países en vías de desarrollo: Google presentó los resultados de un estudio aleatorizado en Sierra Leona, con cerca de 1.763 estudiantes, donde el uso sostenido de Gemini —alrededor de doce horas acumuladas— se asoció con una ganancia equivalente a entre 1.8 y 2.5 años adicionales de progreso en matemática. Es la primera vez que veo a Google citar evidencia de un contexto educativo del Sur Global con este nivel de detalle, y me parece un dato que merece seguimiento.
Conviene registrar también la lectura crítica que generó el anuncio, en el mundo académico: Benjamin Riley, fundador del centro de pensamiento Cognitive Resonance, calificó la alianza entre Google e ISTE+ASCD como una forma de que la organización actúe como vocero de la gran tecnológica; en el otro extremo, Justin Reich, profesor del MIT, la describió como una campaña de adquisición de usuarios disfrazada de formación docente. No comparto necesariamente ambas lecturas, pero me parece importante dejarlas registradas: cuando la empresa que provee la herramienta también financia al organismo que certifica su buen uso, la pregunta sobre independencia es legítima y no debería evitarse.
Tres sesiones que quiero destacar
Más allá de los marcos y los anuncios corporativos, tres sesiones me parecieron particularmente relevantes para el trabajo que hago en formación docente, de las que espero poder elaborar artículos futuros con los aportes más valiosos:
Seeing Isn’t Believing: Teaching Verification in an AI World. Sobre cómo enseñar a un estudiante a verificar antes de confiar en un resultado generado por IA, en lugar de enseñar solo el uso de la herramienta.
Uncheatable: True Authentic Assessments for the Age of AI y AI + Assessment: Promises and Pauses. Ambas abordaron el sesgo documentado de los detectores de IA: el estudio de Stanford publicado en Patterns (2023) ya había mostrado que estos detectores penalizan de forma desproporcionada a estudiantes que escriben en una segunda lengua, un dato con implicancia directa para cualquier sistema educativo bilingüe o multilingüe de la región.
Social Media Safety Education: From Deepfakes and Sextortion to Hate and Cyberbullying, a cargo de Ed Moyer. La sesión abordó los riesgos de contenido de IA generativa no consensuado dirigido a menores de edad, un tema que circula poco en los espacios docentes de habla hispana y que considero urgente traer a esta conversación.
Una observación de contexto: el cambio de nombre
Como dato adicional, y no como eje del artículo, registro que ISTE+ASCD anunció durante la apertura su nuevo nombre: International Society for Transforming Education, conservando las siglas pero desplazando el énfasis de la tecnología hacia la transformación del aprendizaje. Es una señal de cómo la propia organización que más ha empujado la adopción tecnológica en las aulas está replanteando su relación con la tecnología como fin en sí misma. Lo dejo apuntado porque probablemente sea relevante para entender el tono general de sus próximas publicaciones y marcos.
Lo que me llevo a Lima
Salgo de ISTE con dos marcos de referencia que probablemente organicen buena parte de la conversación técnica sobre IA en educación durante los próximos años, y con más preguntas que respuestas sobre cómo aterrizan —o no— en Latinoamérica. Ninguno de los dos framework fue diseñado pensando en un aula de Villa El Salvador o de Medellín; eso no los invalida, pero sí marca una tarea pendiente: la de traducir estas competencias a un contexto con otras restricciones de conectividad, formación docente y política pública. Ese es el trabajo que me propongo continuar en las próximas entregas, empezando por la conversación con Veronica Ellis.









Nos vemos… después de clase…




