📢 ¡Nuevo curso en la PUCP! Para dirigir con la cabeza despejada
IA, criterio y un sistema de trabajo para quienes dirigen en educación. Empieza el jueves.
Dirigir con la cabeza despejada
Este jueves empiezo en CISE PUCP un curso de inteligencia artificial y productividad pensado para quienes dirigen equipos o llegan al viernes con la sensación de no haber tocado lo que de verdad importaba. Cuento aquí de qué trata y por qué este año lo rehíce casi entero.
Hay una experiencia que reconoce cualquiera que dirija en educación, y es la de terminar la jornada con cansancio pero sin poder nombrar con claridad qué se resolvió: el correo que volvió a llenarse antes de que alcanzaras a vaciarlo, las decisiones que se apilaron mientras apagabas un incendio tras otro, y la sensación, sostenida durante semanas, de que el trabajo que de verdad pesa —pensar con calma, acompañar al equipo, mejorar lo que la institución ofrece a sus estudiantes— quedó aplazado para un mañana que casi nunca llega. Quienes lideran escuelas, áreas o coordinaciones rara vez carecen de voluntad o de horas de entrega; lo que les falta es un sistema que sostenga ese esfuerzo, porque trabajar todavía más, que durante mucho tiempo fue la única respuesta a mano, agota sin resolver.
Inicio: jueves 11 de junio
Modalidad: virtual
Duración: 40 horas
Horario: jueves de 6:00 a 9:00 p. m. y sábados de 9:00 a 12:00 m. (hasta el 2 de julio)
Inversión: S/ 250
Certifica: CISE PUCP
Información: clic aquí
Inscripción directa: clic aquí
En estos dos años la conversación sobre la productividad cambió, aunque no siempre por los motivos que se proclaman en los titulares. La inteligencia artificial dejó de ser una curiosidad que uno prueba un rato en una pestaña aparte y se convirtió en una capa que ya habita dentro de las herramientas que abres cada día, en el correo, en los documentos, en el calendario que organiza tu semana. El obstáculo es que casi todos la tratan como un buscador un poco más conversador, le piden un texto, copian lo primero que aparece y siguen de largo, sin advertir que el salto real no está en pedirle cosas a la máquina, sino en aprender a dirigirla con criterio y, con la misma importancia, en reconocer cuándo conviene desconfiar de lo que responde.
Sobre esa competencia rehíce el curso este año, porque la versión que venía dictando trataba a la inteligencia artificial como un añadido que se rociaba sobre cada aplicación, y el avance de los últimos meses dejó esa lógica corta. El recorrido empieza ahora por la propia inteligencia artificial —cómo conversar con Gemini, con Claude y con las demás de manera que entiendan lo que necesitas, y cómo verificar lo que producen antes de firmarlo— y desde ahí se va conectando, sin prisa, con todo lo demás: ordenar la información con un método que la vuelva utilizable en lugar de un archivo donde nada se encuentra, construir un segundo cerebro que razone sobre tus propias fuentes y las cite en vez de inventarlas, recuperar el correo y el calendario de manos del caos, y, hacia el final, integrarlo todo en un sistema que se sostenga cuando el semestre aprieta. Hay además una parte que para mí es innegociable, la del juicio crítico: qué datos no se entregan jamás a una inteligencia artificial pública, empezando por los de los estudiantes, y qué responsabilidad asume quien decide cómo usará su equipo estas herramientas.
No suelo escribir artículos como este, y quienes me leen hace tiempo lo saben; hago una excepción porque el curso arranca este jueves y porque creo, con honestidad, que le sirve a la gente que tengo en mente cuando escribo aquí. Es para directivos, coordinadores de área y académicos, y líderes pedagógicos que cargan con más de lo que una agenda razonable debería contener. Son siete sesiones online, las tardes de los jueves y las mañanas de los sábados, hasta el 2 de julio, y al terminar se emite un certificado del CISE PUCP por cuarenta horas.
Lo que de fondo está en juego es la atención y la claridad que el trabajo de dirigir exige y que la sobrecarga nos arrebata primero; hacer más en menos tiempo sería una meta pobre frente a eso. Dirigir bien empieza por tener la cabeza despejada para las decisiones que de verdad pesan y tiempo para las personas que dependen de ellas, y eso es, al final, lo que un buen sistema de trabajo protege.
Si estás en ese punto, o conoces a alguien de tu equipo que lo esté, te dejo abajo la información para verlo con calma e inscribirte. Y si esta carta te resultó útil, compártela con quien la necesite: muchas veces el primer alivio para quien se siente desbordado es saber que el desborde tiene salida.
¡Nos vemos en la PUCP!
#DespuesDeClase #ClaustroVirtual #EdTechLatam #Educación



